La vitamina B protege el cerebro pero no el corazón

Desde los años 60 se consideraba que un nivel elevado de un aminoácido concreto, la homocisteína, podría causar enfermedades vasculares y ser un claro indicador de enfermedades carviovasculares en pacientes con otros factores de riesgo como el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión, o el sedentarismo. Para rebajar los niveles de homocisteína se prescriben suplementos vitamínicos como la vitamina B12, la B6 y la B9 o ácido fólico, aunque un recientes estudio llevado a cabo entre España, Grecia y Venezuela con 24.000 personas y publicado en ‘Cochrane’ ha desmentido que estas vitaminas tengan un efecto preventivo, ni en personas sanas con factores de riesgo, ni en prevención secundaria, en personas que ya hayan sufrido un episodio cardiovascular anterior. Sólo en los jóvenes con problemas coronarios puede ser útil, pero falta investigar. Sin embargo, son lo mejor para el cerebro.

Lo curioso es que mientras el nivel recomendable de homocisteína en sangre según la OMS, Organización Mundial de la Salud no debe superar los 6’3 mcmol, la mayoría de la población ronda los 10 mcmol. Y para eliminar la homocisteína, el cuerpo utiliza vitaminas del grupo B, presentes en pescado, legumbres, cereales integrales, frutos secos, verduras y levadura de cerveza, y fundamentalmente, ácido fólico, presente en las naranjas, las legumbres, las verduras de hoja verde y los aguacates.

Poca en la naturaleza y necesaria para el cerebro

El problema radica en que la concentración, tanto de ácido fólico o vitamina B9, como de B12 en estos alimentos es muy pequeña por lo que habría que ingerir grandes cantidades para que el efecto preventivo fuese efectivo, de ahí que a las personas con altos índices de homocisteína en sangre se le receten complementos vitamínicos.

Sin embargo, las vitaminas del grupo B son altamente beneficiosas para el cerebro ya que éste se enfrenta a los agentes que entorpecen la circulación sanguínea y con ello su correcto funcionamiento, por lo que un déficit de estas vitaminas aumenta el nivel de homocisteína y con ello se perjudica la memoria, la agudeza intelectual, y es un alto factor de riesgo para la aparición de un deterioro mental avanzado, depresiones, apoplejía y sobre todo Alzheimer. Además, un déficit en estas vitaminas, algo que le pasa en mayor o menor medida a más de la mitad de la población puede alterar los estados de ánimo, debilitar la memoria, producir irritabilidad y llegar a desarrollar demencias tempranas. De ahí que aunque los suplementos vitamínicos de vitamina B no sean efectivos para el corazón, el cerebro los agradece alargando su correcto funcionamiento.

El azucar y nuestra salud

¿Dónde están las llaves del coche? ¿Hemos cerrado la ventana? ¿Cuándo era la cita con le médico? Lapsus de memoria que mantienen en vilo a personas de todas las edades sin necesidad de ser síntoma de ninguna enfermedad neurodegenerativa. Sin embargo es cierto que a medida que pasan los años empeora la memoria, de ahí que a cierta edad la recomendación de los neurólogos pase más por leer, hacer crucigramas y juegos mentales que por ver la tele u hojear revistas.

A partir de los cuarenta años, por otro lado, comienzan a elevarse los niveles glucémicos en sangres es decir, lo que popularmente se conoce como subir el azúcar. Pues un estudio de Scout Small, neurólogo de la Universidad norteamericana de Columbia ha relacionado ambos aspectos y a juzgar por los resultados parece que los lapsus de memoria y unos altos niveles de azúcar en sangre pueden ser dos caras de la misma moneda.

Menos glucosa, mejor memoria

Los lapsus de memoria se producen en el hipocampo, una región cuya función, entre otras es guardar la información. El estudio observó mediante resonancia magnética los efectos en esta zona cerebral del aumento de glucosa en 181 personas mayores de 65 años. Las estadísticas demuestran que a concentraciones más altas de glucosa, menor funcionamiento del hipocampo en una región denominada giro dentado. Esta misma parte del hipocampo ya fue además, objeto de estudio de Small en una investigación previa en la que se confirmaron los efectos positivos de la práctica regular de ejercicio en el proceso de metabolización de la glucosa.

De ahí que cobre especial relevancia esta nueva relación entre los niveles elevados de glucosa en el hipocampo y los lapsus de memoria en personas mayores, ya que limitando el consumo de azúcares y corrigiendo la intolerancia a la glucosa, quizá podrían minimizarse los olvidos. En ellos está ahora este mismo, pero mientras no obtienen resultados, mejor dejar las llaves siempre en el mismo sitio.