Hábitos saludables: plantas y prevención

Las propiedades que la naturaleza esconde bajo su manto son innegables. Las plantas se han convertido en bien de consumo y remedio natural portadoras de beneficios que muchas veces pasan desapercibidos. Plantas curativas, terapéuticas, depurativas e incluso hechiceras; todas ellas presentes en el jardín de casa sin que sus propietarios conozcan su verdadero valor y las traten como mala hierba.

Para mejorar la salud, plantas como el diente de león, laurel o cola de caballo son excelentes diuréticos que favorecen la eliminación de líquidos. Otras como la albahaca o la hoja del cerezo son conocidas por su acción farmacológica. Pero no sólo sus aportaciones son empleadas para mejorar la calidad de vida. En hechizos y rituales, hierbas y plantas son ingrediente básico de las pócimas de quienes se dedican a la brujería. Herramienta base para realizar los más diversos conjuros en los que la peculiaridad y originalidad hacen acto de presencia. Sus particularidades se utilizan desde para atraer el amor con el aciano, la pamplina, o las orquídeas silvestres, o como método para espantar espíritus o demonios y las energías negativas a través de la lavanda.

Todo ello ha captado el interés del Doctor en biología vegetal Manuel Velasco, que ha publicado la ‘Guía de plantas útiles y perjudiciales de Castilla y León’ con las características y usos de las 1.300 especies que conforman la flora de la región. La obra recoge los diversos usos de cada una de ellas junto su grado de efectividad tanto en medicina popular como avanzada. Desde las tradicionales manzanillas elaboradas por las abuelas, hasta las dañinas adelfas del jardín con sus efectos venenosos, junto las creencias populares acerca de cada una de ellas son recogidas en esta obra. A través de ella no hay excusa para desconocer las mil y una peculiaridades que encierran las plantas y que pueden ayudar a la cura de pequeños y grandes achaques, e incluso como forma de protección o talismán de fuerzas esotéricas. Propiedades y beneficios al alcance de todos solo con mirar alrededor.

Con la llegada del nuevo año millones de personas se plantean nuevos retos en sus vidas y entre ellos los más frecuentes son los relacionados con la salud y con los hábitos de vida diarios. La Asociación Española Contra el Cáncer, AECC, previene a los ciudadanos de que cuatro de cada diez casos de cáncer están relacionados con la exposición a factores de riesgo como el consumo de tabaco, el consumo de alcohol, una excesiva exposición al sol o una alimentación desequilibrada.

El cáncer constituye en la actualidad una de las enfermedades más peligrosas y con un mayor índice de mortalidad. En España, uno de cada tres hombres y una de cada cuatro mujeres serán diagnosticados de cáncer a lo largo de sus vidas, y pese a que la predisposición genética juega un papel fundamental, los hábitos de vida son determinantes a la hora de desarrollar o no la enfermedad.

Prevenir antes que curar

Pese a ser una de la enfermedades más peligrosas para el ser humano, el cáncer también es una de las enfermedades más fáciles de prevenir si se toman las medidas adecuadas. Cada día se diagnostican en todo el mundo miles de casos de cáncer de pulmón, colon, próstata, mama o cérvix, cuyas causas, a parte de la posible predisposición genética, se encuentran principalmente en unos hábitos de vida en absoluto saludables.

Las medidas de prevención pueden llegar a evitar el 40% de los casos de enfermos de cáncer. Estas medidas intentan alcanzar la consecución de dos objetivos: una disminución del número de enfermos y la disminución de la mortalidad a través de la detección precoz. Así que las últimas campañas de la AECC se han centrado en sensibilizar a la población sobre cómo prevenir la enfermedad eliminando los factores de riesgo.

La eliminación de estos factores empieza por llevar una alimentación equilibrada con el aporte de fibras y vitaminas adecuado para el organismo; llevar una vida activa con la realización de una actividad física moderada; acabar con el consumo del alcohol, tabaco y demás sustancias tóxicas que favorecen la aparición de la enfermedad; protegerse de la radiación solar y hacerse chequeos médicos con frecuencia. Así que de la mayoría de los estudios realizados por profesionales médicos de todo el mundo se desprende la idea de que 'se muere según se ha vivido' y que el estilo de vida de cada persona deja huellas evidentes y palpables en su organismo.